Llevo varios días sin poder sacármelo de la cabeza. Desde que salí de la consulta. Por más que lo pienso siempre llego a la misma conclusión. Solo hay un medio para lograr mi objetivo. No me gusta. No me hace sentir cómodo. Es algo sucio. Es la clase de pensamientos que gustaría limpiar de mi mente. La razón por la que empecé a escribir este diario.
No puedo ir de putas. No soy capaz. Desde pequeños la sociedad nos inculca que las putas son malas. Caminan de la mano de drogas, violencia, delincuencia y pobreza. Cuando maduramos lo suficiente como para pensar por nosotros mismos nos plantan en la cara datos contundentes sobre el drama de la prostitución: si usas sus servicios estás contribuyendo a su esclavitud. Y las putas que ejercen libremente lo hacen por miseria. Porque no tienen otra opción. Esto es lo que quieren que pienses. Los medios de comunicación nunca hablan de la otra parte de esta realidad. Mujeres que alquilen sus cuerpos por decisión propia y sin necesidad de ello. Para ganar más dinero del que ganarían de otro modo. Una opción válida para evitar otra esclavitud que el 95% de las personas acepta. Un trabajo frustrante de por vida con un sueldo que no te permite acceder a una vivienda digna sin hipotecar hasta el alma.
En mi subconsciente tengo muy arraigado ese aspecto sucio de la prostitución. Recuerdo a Andrés Pajares diciendo por televisión que las putas son la alegría de la vida. No me hace sentir mejor. No quiero ser un putero. Para la sociedad son despreciables. Tendría que ocultarlo. Incluso a la mayoría de mis amistades.
Busco alternativas. Recuerdo un blog que encontré hace unos meses: Seducción y superación. Me llamó la atención su título. No llegué a leer más de dos artículos porque la idea de aprender a ligar me parecía algo ridículo. La desesperación me lleva a volver a visitarlo. Esta vez busco información sobre su autor: David del Bass. Parece ser que consiguió pasar de ser un pagafantas a ser un maestro de la seducción. Ha escrito un libro sobre su historia en el que cuenta que conoció a 3.000 mujeres en dos años. Eso sería terapia más que suficiente para mi. Realmente es su superación personal lo que más me interesa de su vida. Investigando llego hasta un video suyo en "Espejo público" de Antena 3:
No puedo ir de putas. No soy capaz. Desde pequeños la sociedad nos inculca que las putas son malas. Caminan de la mano de drogas, violencia, delincuencia y pobreza. Cuando maduramos lo suficiente como para pensar por nosotros mismos nos plantan en la cara datos contundentes sobre el drama de la prostitución: si usas sus servicios estás contribuyendo a su esclavitud. Y las putas que ejercen libremente lo hacen por miseria. Porque no tienen otra opción. Esto es lo que quieren que pienses. Los medios de comunicación nunca hablan de la otra parte de esta realidad. Mujeres que alquilen sus cuerpos por decisión propia y sin necesidad de ello. Para ganar más dinero del que ganarían de otro modo. Una opción válida para evitar otra esclavitud que el 95% de las personas acepta. Un trabajo frustrante de por vida con un sueldo que no te permite acceder a una vivienda digna sin hipotecar hasta el alma.
En mi subconsciente tengo muy arraigado ese aspecto sucio de la prostitución. Recuerdo a Andrés Pajares diciendo por televisión que las putas son la alegría de la vida. No me hace sentir mejor. No quiero ser un putero. Para la sociedad son despreciables. Tendría que ocultarlo. Incluso a la mayoría de mis amistades.
Busco alternativas. Recuerdo un blog que encontré hace unos meses: Seducción y superación. Me llamó la atención su título. No llegué a leer más de dos artículos porque la idea de aprender a ligar me parecía algo ridículo. La desesperación me lleva a volver a visitarlo. Esta vez busco información sobre su autor: David del Bass. Parece ser que consiguió pasar de ser un pagafantas a ser un maestro de la seducción. Ha escrito un libro sobre su historia en el que cuenta que conoció a 3.000 mujeres en dos años. Eso sería terapia más que suficiente para mi. Realmente es su superación personal lo que más me interesa de su vida. Investigando llego hasta un video suyo en "Espejo público" de Antena 3:
Tiene cara de atontado. Es un tío del montón. Un tío del montón con muchísima confianza en si mismo. Esa es la imagen que da. Juega mucho con su lenguaje corporal. ¿Será así realmente?. Es un ejemplo que se puede seguir. Yo soy más guapo y estoy bronceado por vivir en la playa. Es un objetivo realista. Alcanzable. Empiezo a tomarle en serio. Empiezo a creer que la seducción se puede aprender y desarrollar.
Una hora después estoy en la calle. Tengo el libro de David del Bass entre mis manos. Quiero leerlo tranquilamente. Entro en la biblioteca de mi antigua facultad universitaria. Apenas hay estudiantes. Silencio. Lo leo del tirón. Es corto y se hace ameno porque alterna las claves de cómo ser un buen seductor con fragmentos de su diario. Su vida. Termino al cabo de unas horas. Me siento diferente. Estoy lleno de energía positiva. Me ha llenado de ilusiones y expectativas. Si él puede yo puedo. A primera vista puede parecer una meta superficial y vacía. Algo que a largo plazo no va aportar felicidad en mi vida. No es así. El camino de aprendizaje conlleva un desarrollo personal mucho más alla de resultarle interesante a una mujer. Hay que mejorar las habilidades sociales y la autoestima. Superarse a si mismo. Hay que conseguir ser una persona feliz antes que un seductor.
Me siento identificado con David del Bass. Con su estado anímico y frustraciones antes de convertirse en un seductor. Con su inconformismo y la obsesiva dedicación con la que se volcó en esta aventura. De la cual salió ganador. No siempre conseguimos lo que nos proponemos. Caemos. Nos desviamos. Abandonamos.
Enhorabuena David.

