lunes, 3 de octubre de 2011

DIARIO. 13. Putas, seducción y superación

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Llevo varios días sin poder sacármelo de la cabeza. Desde que salí de la consulta. Por más que lo pienso siempre llego a la misma conclusión. Solo hay un medio para lograr mi objetivo. No me gusta. No me hace sentir cómodo. Es algo sucio. Es la clase de pensamientos que gustaría limpiar de mi mente. La razón por la que empecé a escribir este diario.


No puedo ir de putas. No soy capaz. Desde pequeños la sociedad nos inculca que las putas son malas. Caminan de la mano de drogas, violencia, delincuencia y pobreza. Cuando maduramos lo suficiente como para pensar por nosotros mismos nos plantan en la cara datos contundentes sobre el drama de la prostitución: si usas sus servicios estás contribuyendo a su esclavitud. Y las  putas que ejercen libremente lo hacen por miseria. Porque no tienen otra opción. Esto es lo que quieren que pienses. Los medios de comunicación nunca hablan de la otra parte de esta realidad. Mujeres que alquilen sus cuerpos por decisión propia y sin necesidad de ello. Para ganar más dinero del que ganarían de otro modo. Una opción válida para evitar otra esclavitud que el 95% de las personas acepta. Un trabajo frustrante de por vida con un sueldo que no te permite acceder a una vivienda digna sin hipotecar hasta el alma.
En mi subconsciente tengo muy arraigado ese aspecto sucio de la prostitución. Recuerdo a Andrés Pajares diciendo por televisión que las putas son la alegría de la vida. No me hace sentir mejor. No quiero ser un putero. Para la sociedad son despreciables. Tendría que ocultarlo. Incluso a la mayoría de mis amistades.

Busco alternativas. Recuerdo un blog que encontré hace unos meses: Seducción y superación. Me llamó la atención su título. No llegué a leer más de dos artículos porque la idea de aprender a ligar me parecía algo ridículo. La desesperación me lleva a volver a visitarlo. Esta vez busco información sobre su autor: David del Bass. Parece ser que consiguió pasar de ser un pagafantas a ser un maestro de la seducción. Ha escrito un libro sobre su historia en el que cuenta que conoció a 3.000 mujeres en dos años. Eso sería terapia más que suficiente para mi. Realmente es su superación personal lo que más me interesa de su vida. Investigando llego hasta un video suyo en "Espejo público" de Antena 3:


Tiene cara de atontado. Es un tío del montón. Un tío del montón con muchísima confianza en si mismo. Esa es la imagen que da. Juega mucho con su lenguaje corporal. ¿Será así realmente?. Es un ejemplo que se puede seguir. Yo soy más guapo y estoy bronceado por vivir en la playa. Es un objetivo realista. Alcanzable. Empiezo a tomarle en serio. Empiezo a creer que la seducción se puede aprender y desarrollar.

Una hora después estoy en la calle. Tengo el libro de David del Bass entre mis manos. Quiero leerlo tranquilamente. Entro en la biblioteca de mi antigua facultad universitaria. Apenas hay estudiantes. Silencio. Lo leo del tirón. Es corto y se hace ameno porque alterna las claves de cómo ser un buen seductor con fragmentos de su diario. Su vida. Termino al cabo de unas horas. Me siento diferente. Estoy lleno de energía positiva. Me ha llenado de ilusiones y expectativas. Si él puede yo puedo. A primera vista puede parecer una meta superficial y vacía. Algo que a largo plazo no va aportar felicidad en mi vida. No es así. El camino de aprendizaje conlleva un desarrollo personal mucho más alla de resultarle interesante a una mujer. Hay que mejorar las habilidades sociales y la autoestima. Superarse a si mismo. Hay que conseguir ser una persona feliz antes que un seductor.
Me siento identificado con David del Bass. Con su estado anímico y frustraciones antes de convertirse en un seductor. Con su inconformismo y la obsesiva dedicación con la que se volcó en esta aventura. De la cual salió ganador. No siempre conseguimos lo que nos proponemos. Caemos. Nos desviamos. Abandonamos. 

Enhorabuena David.

lunes, 26 de septiembre de 2011

DIARIO. 12. AGORAFOBIA

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Estoy de vuelta en la gran ciudad. Lo necesito. No puedo estar sumergido durante mucho tiempo. Acabo entrando en un estado de apatía que me desmotiva. Además tengo que volver a ver a la psiquiatra. Espero que no haya visto las fotos de su consulta en este blog. Seguro que tiene pocos pacientes con mi perfil. Reconocería mis palabras. Aunque poca gente entra en este rincón oscuro. Si ocurriera no podría ser una simple coincidencia. Tendría que significar algo.

Aprovecho para visitar a las pocas amistades que me quedan que merezcan la pena. Cada vez menos. El tiempo hace que se pierdan más de las que se ganan. No nos damos cuenta hasta que no hay vuelta atrás. También a la familia. Les preocupo continuamente. Creen que no estoy anímicamente bien para estar solo. Que debería estar con ellos al menos mientras dura la terapia y me recupero. No es para tanto. Solo tengo altibajos. Cuando me siento sin fuerzas vuelvo. Una vida mediocre es mejor que nada. Siempre lo tengo presente.

Una vez más me encuentro frente a la doctora. Esta vez necesito algo más que la medicación. La ansiedad y el miedo volvieron a aparecer a pesar de ésta. Tras mucho tiempo ganando la batalla. En realidad ha habido muchos capítulos. He tenido etapas. Etapas en mi vida marcadas por estudios, competiciones o trabajo. Etapas en las que la presión por cumplir las expectativas impuestas me ha superado. Momentos en los que la ansiedad me ha invadido y no me ha dejado vivir con normalidad. Una y otra vez las he afrontado. Sin ayuda. Sin superarlas. Me he levantado y continuado con ese peso añadido. Pensaba que eso era lo mejor que podía hacer. Me equivocaba. Me perdí muchas cosas por el camino al arrastrar este problema. Tras romper con mi ex novia, volví a estar solo. Me sentí inseguro ante la incertidumbre. Volvió a aparecer la ansiedad. Me desesperé. Por suerte. La desesperación me llevo a acudir a un psicólogo. Por primera vez. La terapia sin medicación duró poco. Ésta solo sirve para personas principalmente emocionales. Los que analizamos todo de manera puramente racional no respondemos bien a esta terapia. Solo son palabras. No hechos. 

Sufro de AGORAFOBIA. Es difícil explicar como he llegado a este estado. Por eso no voy a hacerlo. Nunca lo hago. Evito hablar de este problema porque no lo entienden quienes no lo han vivido. Solo podrían consolarme. El consuelo no es una solución. No me ayuda. Me hace sentir más débil que los demás. Peor. No lo soporto. Lo sabe quien tiene que saberlo. Ni siquiera imaginaba que lo que me ocurría tenía nombre. La doctora me abrió los ojos.
- ¿Como te encuentras Arturo?.
- Preocupado. La medicación no es suficiente. He vuelto a sentir ansiedad. Apenas he podido controlarla y me ha provocado bastante angustia.
- ¿En qué situaciones has vuelto a sentirte así?
- En el trabajo. En importantes reuniones con clientes. - Miento. Con la medicación he superado el 90% de las situaciones que me daban pánico incluida esta.
- Sabes que no puedo subirte la dosis. Estás tomando el máximo diario.
- Lo se.
- Tienes que hacer terapia. Te lo explique la última vez que nos vimos. - Lo sabe porque consulta sus notas mientras hablamos. Casi nunca recuerda lo hablado en visitas anteriores y suele hacerme preguntas que ya me ha hecho anteriormente.
- He leído mucho sobre la terapia cognitivo-conductual. Se basa en que el paciente tiene un miedo irracional a algo. Algo que no puede ocurrir de ningún modo. Es erróneo en mi caso. Se que no voy a morir de un ataque de ansiedad pero los síntomas reales que provoca ésta me anulan. Me impiden relacionarme socialmente con normalidad. Es un miedo racional a que ocurra de nuevo algo que ya he vivido.
- En estos casos de hace de manera gradual. Tienes que exponerte a las situaciones que te generan ansiedad y superarlas poco a poco. Ir aumentando la frecuencia y la dificultad hasta que sustituyas en tu cabeza el pensamiento negativo de "soy incapaz de" por el de "soy capaz de".
Minutos después salgo de la consulta. Al final he conseguido ver la lógica de la terapia. Sino sería inútil. Enfrentarme una y otra vez a mis miedos hasta que los supere o dejen de importarme. Aunque solo hay una manera de hacerlo cuando quiera y en la medida que lo necesite. Tengo que buscar páginas de escorts en internet. Tengo que hacer terapia con ellas. Sentarme en sus divanes y ponerme en sus manos.

BLOG. Siéntete libre

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A veces cierro los ojos y recuerdo la música de este spot de Levis. Intento atravesar los muros que encuentro ante mi. Aprieto los puños y corro: