lunes 18 de julio de 2011

DIARIO. 1. Rutina

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Llego con el tiempo justo. Tan sólo tres minutos antes de la hora, minuciosamente calculados. La idea de llegar antes y coincidir con otros pacientes en la sala de espera me resulta molesta. Sería inevitable mirarse de reojo mutuamente e imaginar qué problemas mentales tendrá la otra persona para que esté sentada ahí, en la consulta de la psiquiatra. Seguro que vienen a diario personas con grandes dramas personales y buenos motivos para buscar ayuda en este lugar. No quiero que me miren y averigüen que no soy uno de ellos.

Al igual que otras veces la sala está vacía. Me siento y saco unas fotos con el móvil. Es mi turno. 


Ni siquiera veo a nadie salir, nunca me cruzo con nadie. Saludo a la doctora y observo la habitación en busca de alguna puerta secreta por la que entre y salgan los demás pacientes, seguramente ella no querrá que se crucen conmigo por su propio bien, porque sabe que tengo la mente sucia y tiene miedo de que les contagie.

Comienza la rutina. La primera vez pensaba que iba a sentirme como Matt Damon en la película "El Indomable Will Hunting".



Pero algo no fue bien ese día. Desde entonces no he vuelto a intentar desquiciar a la doctora.
- ¿Qué tal estas?
- Mejor - Miento.
- Tenemos que empezar a bajar la dosis de la medicación.
- No, no estoy preparando, estoy haciendo progresos pero necesito tiempo.
- Entonces deberíamos empezar a trabajar con la terapia cognitivo conductual para reforzar tus mejorías y no tener que depender de ésta.
- No, no puedo. Ya no vivo aquí, me he ido a la Isla. No puedo venir todas las semanas. Seguro que la Wikipedia explica como hacer ese tipo de terapia.
La doctora calla resignada, alarga el silencio para que yo muestre alguna reacción. Le devuelvo el silencio hasta que coge su libro de recetas y me da lo que necesito. Me pregunta cuando podré volver. Cuando se me acaben las pastillas, pienso.

Se acaban las preguntas.

No entiendo que nunca intente seducirme, es una mujer madura pero bastante atractiva. Me he desnudado emocionalmente ante ella en varias ocasiones, debería tener la seguridad de que podría hacer conmigo lo que quisiera sin miedo a las consecuencias. Pero de alguna manera conoce la parte sucia de mi mente, aunque yo no le haya hablado de ella.
Sabe que publicaría en internet sus fotos desnuda follando conmigo.

3 comentarios:

LucíaM dijo...

Conozco esa sensación de mirarse de reojo mutuamente e imaginar qué problemas mentales tendrá la otra persona para que esté sentada ahí.


De lo más incómodo.

Arturo Sucio dijo...

Cuando Mentesucia sea una gran comunidad de personas con pensamientos sucios abriremos un foro para contar todos nuestros problemas mentales.

LucíaM dijo...

Vale!

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