lunes 26 de septiembre de 2011

DIARIO. 12. AGORAFOBIA

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Estoy de vuelta en la gran ciudad. Lo necesito. No puedo estar sumergido durante mucho tiempo. Acabo entrando en un estado de apatía que me desmotiva. Además tengo que volver a ver a la psiquiatra. Espero que no haya visto las fotos de su consulta en este blog. Seguro que tiene pocos pacientes con mi perfil. Reconocería mis palabras. Aunque poca gente entra en este rincón oscuro. Si ocurriera no podría ser una simple coincidencia. Tendría que significar algo.

Aprovecho para visitar a las pocas amistades que me quedan que merezcan la pena. Cada vez menos. El tiempo hace que se pierdan más de las que se ganan. No nos damos cuenta hasta que no hay vuelta atrás. También a la familia. Les preocupo continuamente. Creen que no estoy anímicamente bien para estar solo. Que debería estar con ellos al menos mientras dura la terapia y me recupero. No es para tanto. Solo tengo altibajos. Cuando me siento sin fuerzas vuelvo. Una vida mediocre es mejor que nada. Siempre lo tengo presente.

Una vez más me encuentro frente a la doctora. Esta vez necesito algo más que la medicación. La ansiedad y el miedo volvieron a aparecer a pesar de ésta. Tras mucho tiempo ganando la batalla. En realidad ha habido muchos capítulos. He tenido etapas. Etapas en mi vida marcadas por estudios, competiciones o trabajo. Etapas en las que la presión por cumplir las expectativas impuestas me ha superado. Momentos en los que la ansiedad me ha invadido y no me ha dejado vivir con normalidad. Una y otra vez las he afrontado. Sin ayuda. Sin superarlas. Me he levantado y continuado con ese peso añadido. Pensaba que eso era lo mejor que podía hacer. Me equivocaba. Me perdí muchas cosas por el camino al arrastrar este problema. Tras romper con mi ex novia, volví a estar solo. Me sentí inseguro ante la incertidumbre. Volvió a aparecer la ansiedad. Me desesperé. Por suerte. La desesperación me llevo a acudir a un psicólogo. Por primera vez. La terapia sin medicación duró poco. Ésta solo sirve para personas principalmente emocionales. Los que analizamos todo de manera puramente racional no respondemos bien a esta terapia. Solo son palabras. No hechos. 

Sufro de AGORAFOBIA. Es difícil explicar como he llegado a este estado. Por eso no voy a hacerlo. Nunca lo hago. Evito hablar de este problema porque no lo entienden quienes no lo han vivido. Solo podrían consolarme. El consuelo no es una solución. No me ayuda. Me hace sentir más débil que los demás. Peor. No lo soporto. Lo sabe quien tiene que saberlo. Ni siquiera imaginaba que lo que me ocurría tenía nombre. La doctora me abrió los ojos.
- ¿Como te encuentras Arturo?.
- Preocupado. La medicación no es suficiente. He vuelto a sentir ansiedad. Apenas he podido controlarla y me ha provocado bastante angustia.
- ¿En qué situaciones has vuelto a sentirte así?
- En el trabajo. En importantes reuniones con clientes. - Miento. Con la medicación he superado el 90% de las situaciones que me daban pánico incluida esta.
- Sabes que no puedo subirte la dosis. Estás tomando el máximo diario.
- Lo se.
- Tienes que hacer terapia. Te lo explique la última vez que nos vimos. - Lo sabe porque consulta sus notas mientras hablamos. Casi nunca recuerda lo hablado en visitas anteriores y suele hacerme preguntas que ya me ha hecho anteriormente.
- He leído mucho sobre la terapia cognitivo-conductual. Se basa en que el paciente tiene un miedo irracional a algo. Algo que no puede ocurrir de ningún modo. Es erróneo en mi caso. Se que no voy a morir de un ataque de ansiedad pero los síntomas reales que provoca ésta me anulan. Me impiden relacionarme socialmente con normalidad. Es un miedo racional a que ocurra de nuevo algo que ya he vivido.
- En estos casos de hace de manera gradual. Tienes que exponerte a las situaciones que te generan ansiedad y superarlas poco a poco. Ir aumentando la frecuencia y la dificultad hasta que sustituyas en tu cabeza el pensamiento negativo de "soy incapaz de" por el de "soy capaz de".
Minutos después salgo de la consulta. Al final he conseguido ver la lógica de la terapia. Sino sería inútil. Enfrentarme una y otra vez a mis miedos hasta que los supere o dejen de importarme. Aunque solo hay una manera de hacerlo cuando quiera y en la medida que lo necesite. Tengo que buscar páginas de escorts en internet. Tengo que hacer terapia con ellas. Sentarme en sus divanes y ponerme en sus manos.

7 comentarios:

Lola dijo...

Buenos días Arturo... menuda vida la tuya... la verdad es que poco te puedo decir, este tema que tratas no es tan simple como un muro que atravesar o una "mierda" de perro en la calle y no nos conocemos tanto como para analizarlo juntos.

Ten en cuenta que cada mente es un mundo... increible y único y muchas veces, creo que la gran mayoría, nos creamos nosotros mismos los problemas o las "comeduras de cabeza". Lo sé por experiencia.

Cuando se pasan malos momentos no sé si la medicación, alguien que te ayude o la soledad ayudan, no estoy muy segura, pero creo que son las ganas de supervivencia lo que nos puede sacar adelante más.

Venga... estás en la gran ciudad, disfruta de ella (lo que puedas), visita a gente, sal y entra y si en medio ligas... pues de p. madre, no????

Adelanteeeeeee

Teo Rada dijo...

El otro día, cuando leí algunas de tus entradas.. me gustaron tela aunque no quise precipitar ningún comentario. "tendré que empezar por el principio" me dije. Tengo la impresión de estar ante el entramado de unos hilos que no hay que tocar torpemente. Eso sí, me fascina la claridad y precisión que empleas para expresar tu estado de ánimo y emociones. Admirable.

Arturo Sucio dijo...

Gracias Lola. Como blogger sabrás lo reconfortante que es tener personas asiduas que te leen y te escriben. Sobre todo cuando a pesar de no saber qué decir escriben 4 parrafos ;)

Teo Rada. Es sencillo abrirse hasta las entrañas cuando se hace de manera anónima. Yo admiro a la gente que es así de manera natural.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho tu blog. Voy a seguirlo hasta que nos comentes que ya no necesitas ninguna medicación. Espero y deseo que sea pronto¡¡.

dulce dijo...

hola solo queria decirte que te acompaño en este espacio virtual.

Arturo Sucio dijo...

Gracias Dulce. Si haces honor a tu nick me puedes acompañar en este espacio y en el que quieras.

Maria dijo...

Vengo de la pared de enfrente, siguiendo a esas personas conocidas de esta gran aldea global de historias a veces entrelazas. Y cuando asomo la cabeza me encuentro una palabra que me aterra, agorafobia. Cuando a un profesor de la universidad le conté que me tenía que ausentar el último trimestre me dijo: "ah, ¿pero tiene usted miedo a las plazas?" A partir de ahora cuando notifico mi condición, va acompañada de la sugerencia de que miren en wikipedia, que ponen hasta enlances y todo.
Pero tras la simpatía propia de una camadería al suponer compartidas muchas de nuestras vivencias -como esos yonkis que corretean juntos al baño de un bar sin apenas conocerse- me encuentro con un blog bien escrito, que invita a sentarse desde el primer capítulo, lo cual haré.
¿Me invitas a entrar?

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